Síntomas, causas y tratamiento con fisioterapia
Si sientes un dolor persistente en la parte externa de la cadera que empeora al caminar, al bajar escaleras o al dormir de lado, es muy posible que estés ante una trocanteritis de cadera.
Es una de las causas de dolor de cadera más frecuentes en consulta de fisioterapia y, con el tratamiento adecuado, tiene solución sin necesidad de cirugía ni de aguantar el dolor semana tras semana.
En este artículo te explicamos qué es exactamente, cómo se manifiesta, qué la provoca y qué puede hacer la fisioterapia (también en tu propio domicilio) para que recuperes tu calidad de vida.
¿Qué es la trocanteritis de cadera?
La trocanteritis de cadera, también conocida como bursitis trocantérea o síndrome de dolor del trocánter mayor, es la inflamación de las bolsas serosas (bursas) situadas en el trocánter mayor del fémur: la protuberancia ósea que se palpa en la cara externa de la cadera.
Estas bursas funcionan como almohadillas lubricantes entre tendones, músculos y hueso. Cuando se inflaman, por sobreuso, traumatismo o desequilibrio muscular, generan un dolor característico en la cara lateral de la cadera que puede resultar muy limitante en el día a día.
La bursitis trocantérea es la causa más frecuente de dolor en las estructuras periarticulares de la cadera y, a pesar de ello, a menudo se diagnostica erróneamente como coxalgia inespecífica o irradiación radicular.
Trocanteritis derecha, izquierda y bilateral: ¿qué diferencia hay?
La afectación puede ser unilateral (trocanteritis derecha o izquierda) cuando solo se inflama la bursa de un lado, o bilateral cuando afecta a ambas caderas.
Esta última es menos habitual y puede relacionarse con patologías inflamatorias sistémicas, por lo que requiere una valoración más exhaustiva.
Conviene también distinguir entre una trocanteritis aguda (inicio súbito y dolor intenso) y una trocanteritis crónica, donde el malestar persiste durante semanas o meses y se agrava progresivamente con las actividades cotidianas.
Síntomas de la trocanteritis de cadera: ¿cómo sé si la tengo?
Los síntomas de la trocanteritis son bastante específicos, lo que facilita su identificación. El cuadro clínico típico incluye:
| Síntoma | Descripción |
|---|---|
| Dolor lateral de cadera | El síntoma más característico. Se localiza justo encima del trocánter mayor, en la cara externa del muslo. |
| Dolor al caminar o correr | El movimiento repetitivo irrita la bursa inflamada, intensificando la molestia con cada zancada. |
| Dolor nocturno | Dormir sobre el lado afectado —o incluso sobre el contrario— resulta doloroso por la presión directa o indirecta sobre la zona. |
| Dolor al subir o bajar escaleras | Las maniobras de abducción y rotación de cadera agravan la inflamación bursal. |
| Sensibilidad al tacto | La presión directa sobre el trocánter mayor reproduce el dolor de forma casi inmediata. |
| Irradiación hacia el muslo | El dolor puede extenderse por la cara externa del muslo hasta la rodilla, aunque raramente baja más allá (a diferencia de la ciática). |
| Rigidez articular matutina | Dificultad para los primeros movimientos tras un período de reposo, especialmente al levantarse de la cama. |
| Debilidad muscular | Reducción de la fuerza en los abductores de cadera que puede afectar a la estabilidad al caminar. |
Importante: No todo dolor en la cadera lateral es trocanteritis. Otras condiciones (tendinopatía glútea, ciática, artrosis de cadera o puntos gatillo del glúteo medio) pueden presentar síntomas similares. Solo una exploración fisioterápica o médica puede confirmar el diagnóstico.
Causas y factores de riesgo de la trocanteritis
La trocanteritis rara vez aparece de forma aislada. Existe casi siempre una combinación de factores mecánicos, posturales y de sobrecarga que precipitan la inflamación. Las más frecuentes son:
Sobreuso y actividad física intensa
Los corredores de largas distancias, ciclistas y senderistas son especialmente vulnerables. El roce repetitivo de la cintilla iliotibial y los tendones del glúteo medio sobre el trocánter mayor, especialmente en superficies duras o con calzado inadecuado, acaba irritando la bursa.
Desequilibrios musculares y posturales
Un glúteo medio debilitado obliga a otros grupos musculares a compensar, generando tensión excesiva en la zona trocantérica. La dismetría de miembros inferiores, la escoliosis, la anteversión pélvica o una mala higiene postural también predisponen a esta patología.
Traumatismos directos
Una caída sobre la cadera, incluso de escasa intensidad, puede desencadenar una inflamación bursal persistente. Es especialmente frecuente en personas mayores, en quienes el hueso y los tejidos blandos son más vulnerables al impacto.
Factores hormonales y de género
La trocanteritis es significativamente más frecuente en mujeres de entre 40 y 60 años, especialmente en la etapa perimenopáusica. Los cambios hormonales influyen en la laxitud ligamentosa y en la distribución de carga sobre la cadera.
Una revisión publicada en el repositorio de la Universidad Miguel Hernández sitúa la prevalencia de la tendinopatía glútea, estrechamente relacionada con la trocanteritis, entre el 10 % y el 25 % de la población adulta, con claro predominio femenino.
Exceso de peso
Un índice de masa corporal elevado incrementa la carga sobre la articulación coxofemoral y la zona trocantérica, acelerando la irritación de las estructuras periarticulares.
Enfermedades asociadas
La artrosis de cadera, la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante y otras patologías inflamatorias sistémicas pueden aumentar el riesgo de bursitis trocantérea como manifestación secundaria.
Diagnóstico de la trocanteritis: ¿cómo se confirma?
El diagnóstico de la trocanteritis es fundamentalmente clínico. Un fisioterapeuta o médico especialista puede orientarlo mediante una historia detallada y una exploración física que incluye:
- Palpación del trocánter mayor: la reproducción del dolor a la presión directa sobre esta zona es el signo más fiable.
- Maniobras de abducción y rotación externa contra resistencia: evidencian la inflamación bursal al generar tensión en los tendones del glúteo.
- Test de Ober: evalúa la tensión de la cintilla iliotibial, muy frecuentemente implicada en la trocanteritis.
- Valoración de la marcha y la postura: identifica los factores biomecánicos desencadenantes para abordar la causa, no solo el síntoma.
En casos donde el cuadro no está claro o no responde al tratamiento inicial, el médico puede solicitar una ecografía que confirma la inflamación de la bursa de forma rápida o una resonancia magnética, que aporta información más detallada sobre el estado de los tendones del glúteo.
Tratamiento de la trocanteritis de cadera con fisioterapia
Buenas noticias: la trocanteritis responde muy bien al tratamiento conservador y la fisioterapia ocupa el papel central en su resolución. El abordaje más efectivo combina varias estrategias según la fase de la lesión:
1. Control del dolor y la inflamación (fase aguda)
En los primeros días, el objetivo es reducir la inflamación de la bursa y aliviar el dolor. Las medidas habituales incluyen:
- Reposo relativo: no es necesario guardar cama, pero sí suspender temporalmente las actividades que desencadenan el dolor (correr, ciclismo, subir escaleras de forma repetida).
- Aplicación de hielo local: 15-20 minutos, 3-4 veces al día, protegiendo la piel con un paño.
- Antiinflamatorios: bajo prescripción médica, pueden complementar el tratamiento fisioterápico en la fase aguda.
- Ultrasonidos terapéuticos: el fisioterapeuta aplica energía sonora sobre la zona para favorecer la reducción de la inflamación y la regeneración tisular.
2. Terapia manual (fase subaguda)
Una vez controlada la inflamación aguda, la terapia manual a domicilio permite trabajar sobre las estructuras implicadas:
- Técnicas de relajación miofascial sobre el tensor de la fascia lata y la cintilla iliotibial.
- Movilizaciones articulares de cadera para recuperar el rango de movimiento perdido.
- Masaje terapéutico de la musculatura glútea y piramidal.
- Abordaje de posibles puntos gatillo en el glúteo medio y el glúteo menor.
3. Ondas de choque extracorpóreas
En los casos de trocanteritis crónica o con calcificaciones en la bursa, las ondas de choque son una herramienta con eficacia demostrada.
Favorecen la neovascularización de la zona y la reabsorción del depósito calcificado, acelerando la recuperación en casos resistentes al tratamiento convencional.
4. Ejercicio terapéutico (fase de recuperación funcional)
El fortalecimiento de la musculatura que rodea la cadera, especialmente el glúteo medio, es imprescindible para evitar recaídas. Tu fisioterapeuta diseñará un programa progresivo que incluye:
- Ejercicios de abducción de cadera en carga y sin carga.
- Trabajo de estabilización lumbo-pélvica.
- Estiramientos de la cintilla iliotibial y el músculo piramidal.
- Progresión gradual hacia la actividad funcional y deportiva.
5. Educación terapéutica y ergonomía
Una parte fundamental del tratamiento es enseñarte a modificar los hábitos que favorecieron la lesión: postura al dormir, calzado adecuado, corrección de la técnica deportiva y gestión de las cargas en el trabajo o el hogar. Sin esta educación, la probabilidad de recaída aumenta considerablemente.
Una revisión sistemática sobre tratamiento fisioterapéutico de la tendinopatía glútea concluye que el ejercicio terapéutico, la terapia manual y las ondas de choque son opciones seguras y efectivas para reducir el dolor y mejorar la funcionalidad.
Ejercicios para la trocanteritis de cadera: ¿cuáles puedes hacer en casa?
Antes de empezar cualquier rutina de ejercicios, es fundamental que un fisioterapeuta haya valorado tu caso y determinado el momento adecuado para iniciarlos. Realizar ejercicios de carga en la fase aguda puede empeorar la inflamación y prolongar la recuperación.
Con esa premisa, estos son algunos de los ejercicios que forman parte de los protocolos de rehabilitación de trocanteritis más utilizados:
Abducción de cadera en decúbito lateral
Túmbate sobre el lado sano. Eleva lentamente la pierna afectada hacia el techo, manteniendo la rodilla en extensión y el pie en flexión dorsal. Sostén 3 segundos y baja de forma controlada. Empieza con 3 series de 10 repeticiones y progresa según tolerancia.
Puente de glúteos (Glute Bridge)
Tumbado boca arriba con rodillas flexionadas a 90°, eleva la pelvis hasta alinear caderas, rodillas y hombros en una línea recta. Aprieta los glúteos en la posición alta, mantén 3 segundos y baja. Es clave para el fortalecimiento del glúteo medio y el control lumbopélvico.
Estiramiento de la cintilla iliotibial (posición de pie)
De pie junto a una pared, cruza la pierna afectada detrás de la sana e inclina el cuerpo lateralmente hacia el lado sano apoyando ligeramente la cadera contra la pared. Notarás un estiramiento en la cara externa del muslo. Mantén 30 segundos y repite 3 veces.
Sentadilla unipodal (fase avanzada)
En fases más avanzadas, la sentadilla sobre una sola pierna trabaja la estabilización de la cadera en carga real. Realízala frente a un espejo para controlar que la rodilla no colapse hacia dentro. Comienza con apoyo de una silla si es necesario e incorpora la carga progresivamente.
Recuerda: Si cualquiera de estos ejercicios reproduce o agrava el dolor, detente inmediatamente y consúltalo con tu fisioterapeuta. El objetivo es trabajar la musculatura sin irritar la bursa, y solo un profesional puede determinar los límites seguros para tu caso específico.
¿Cuándo acudir al fisioterapeuta por un dolor de cadera?
Muchas personas aguantan el dolor de cadera durante semanas o meses antes de buscar ayuda profesional, esperando que remita solo. Sin embargo, cuanto antes se inicia el tratamiento fisioterápico, más rápida es la recuperación y menor el riesgo de que la trocanteritis se cronifique.
Acude a un fisioterapeuta si:
- El dolor en la cadera persiste más de 1-2 semanas sin mejoría clara.
- Tienes dificultad para caminar con normalidad.
- El dolor nocturno te despierta con frecuencia.
- Sientes debilidad o inestabilidad en la cadera afectada.
- El malestar interfiere con tu trabajo, tu deporte o tu vida familiar.
Si tienes dificultad para desplazarte, ya sea por el propio dolor, por movilidad reducida o por falta de tiempo, el servicio de fisioterapia a domicilio para personas mayores y el servicio de fisioterapia de urgencia de Telefisio están pensados precisamente para que el tratamiento llegue hasta ti.
Trocanteritis y fisioterapia a domicilio en Sevilla: la ventaja de no salir de casa
La trocanteritis de cadera puede hacer que los desplazamientos sean muy dolorosos. Subir al coche, caminar por un aparcamiento o esperar de pie en una sala de espera son situaciones que agravan la inflamación en la fase aguda. Por eso, la fisioterapia a domicilio no es solo una comodidad: en muchos casos es la opción clínicamente más recomendable.
En Telefisio llegamos a tu hogar en toda Sevilla, incluyendo Dos Hermanas, Mairena del Aljarafe, Tomares, Alcalá de Guadaíra y muchas más zonas, con todo el material clínico necesario: camilla, equipos de electroterapia, cremas terapéuticas y material de ejercicio.
El fisioterapeuta evalúa tu caso, diseña un plan de tratamiento personalizado y hace seguimiento sesión a sesión hasta tu recuperación completa.
Además, adaptamos los ejercicios terapéuticos a tu propio entorno: tus escaleras, tu silla, tu cama. Una rehabilitación contextualizada que resulta más efectiva que cualquier protocolo genérico de clínica.
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Preguntas frecuentes sobre la trocanteritis de cadera
¿Cuánto tarda en curarse la trocanteritis de cadera?
Con tratamiento fisioterápico adecuado, los casos leves suelen remitir en 4 a 6 semanas. Los cuadros más crónicos (especialmente los que cursan con calcificaciones o llevan meses sin tratar) pueden requerir entre 2 y 4 meses. La adherencia a los ejercicios y el seguimiento profesional son determinantes para el pronóstico.
¿Se puede caminar con trocanteritis?
Sí, aunque el dolor puede dificultarlo. Se recomienda reducir las distancias y evitar superficies irregulares durante la fase aguda. Con el avance del tratamiento, el fisioterapeuta guiará la vuelta progresiva a la marcha normal y, si procede, a la actividad deportiva.
¿La trocanteritis tiene cura con fisioterapia?
Sí. La fisioterapia es el tratamiento de elección y logra la resolución completa en la gran mayoría de los casos. El abordaje combina terapia manual, ejercicio terapéutico progresivo y, en casos resistentes, ondas de choque extracorpóreas.
¿Qué diferencia hay entre trocanteritis y ciática?
Aunque ambas pueden causar dolor que baja por la pierna, presentan diferencias clave. En la trocanteritis el dolor se localiza en la cara lateral del muslo y raramente baja de la rodilla. La ciática afecta la cara posterior de la pierna y puede llegar hasta el pie. La exploración fisioterápica permite diferenciarlas con claridad.
¿Es mejor el calor o el frío para la trocanteritis?
En la fase aguda (primeros días), el frío local (hielo envuelto en un paño, 15-20 minutos) es más eficaz para reducir la inflamación. Una vez superada esta etapa, el calor puede ayudar a relajar la musculatura. Tu fisioterapeuta te indicará cuál aplicar y cuándo.
¿La trocanteritis puede confundirse con otra patología?
Sí. El diagnóstico diferencial incluye la tendinopatía glútea, la artrosis de cadera, la ciática, la bursitis isquioglútea, la cadera en resorte y los puntos gatillo del glúteo medio. Por eso es imprescindible una valoración clínica antes de iniciar cualquier tratamiento.
La trocanteritis de cadera es una patología dolorosa
Pero con un pronóstico excelente cuando se trata a tiempo con fisioterapia. El trabajo conjunto de terapia manual, ejercicio terapéutico y educación del paciente permite no solo eliminar el dolor, sino también corregir las causas que lo originaron y prevenir recaídas futuras.
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