Qué significan y cómo saber en cuál estás
¿Te has fijado en que ya no puedes apoyar la palma de la mano completamente plana sobre la mesa? ¿O has notado un pequeño bulto duro cerca de la base del dedo anular que antes no estaba ahí?
Es muy probable que estés ante los primeros signos de la enfermedad de Dupuytren, una patología de la mano que avanza de forma lenta pero progresiva, y que los especialistas clasifican por grados para decidir cuándo actuar y con qué tratamiento.
En Telefisio recibimos con frecuencia a pacientes que llegan a la consulta con dudas muy parecidas: «¿Esto es grave?», «¿Tengo que operarme ya?», «¿Puedo hacer algo antes de llegar a ese punto?».
En este artículo te explicamos, de forma clara, qué son los grados de la enfermedad de Dupuytren, cómo se miden y qué opciones de tratamiento y rehabilitación existen según el nivel de afectación.
¿Qué es la enfermedad de Dupuytren?
La enfermedad (o contractura) de Dupuytren es un trastorno que afecta a la fascia palmar, una capa de tejido fibroso situada justo debajo de la piel de la palma de la mano.
Con el paso del tiempo, esta fascia se engrosa y forma nódulos y cordones que retraen la piel, provocando que uno o varios dedos, habitualmente el anular y el meñique, se doblen hacia la palma sin poder extenderse por completo.
Se trata de una afección de desarrollo lento; no suele ser dolorosa y, con el tiempo, puede dificultar tareas tan cotidianas como estrechar la mano, ponerse un guante o meter la mano en el bolsillo.
Suele aparecer en hombres a partir de los 50 años, con más frecuencia en personas de ascendencia del norte de Europa, y se asocia a factores como la genética, la diabetes, el consumo de alcohol o de tabaco.
No existe una única causa conocida, pero sí está bien documentado que la evolución de la enfermedad se puede seguir con precisión gracias a un sistema de clasificación por grados, que es precisamente lo que nos permite decidir el momento óptimo de tratamiento.
¿Por qué es tan importante conocer los grados de la enfermedad de Dupuytren?
Clasificar la enfermedad por grados no es solo un ejercicio académico: de ese grado depende directamente qué tratamiento se recomienda.
- En los grados iniciales, muchas veces basta con observación, ejercicios y un abordaje conservador.
- En los grados intermedios y avanzados, el tratamiento invasivo (colagenasa o cirugía) suele ser necesario para recuperar la funcionalidad de la mano.
- Cuanto antes se identifique el grado y se actúe, mejor suele ser el pronóstico funcional y menor el riesgo de que la contractura limite tu día a día.
Por eso, si notas los primeros síntomas, lo más recomendable es pedir una valoración profesional y no esperar a que el dedo esté completamente flexionado.
Clasificación de Tubiana: los grados de la enfermedad de Dupuytren
La escala más utilizada en todo el mundo para valorar la progresión de esta enfermedad es la clasificación de Tubiana, desarrollada por el cirujano francés Raoul Tubiana.
Este sistema mide el ángulo total de flexión de las articulaciones afectadas del dedo (sumando la deformidad de la articulación metacarpofalángica y la interfalángica proximal), y distingue los siguientes estadios:
Grado 0: fase inicial o nódulo palmar
En esta fase todavía no existe contractura de los dedos. Lo único que suele apreciarse es un engrosamiento de la piel de la palma o un pequeño nódulo firme, a veces indoloro, a veces algo molesto al presionar. La mano conserva toda su funcionalidad.
Grado 1: Afectación leve
La flexión total del dedo se sitúa entre 0° y 45°. Puede empezar a costar un poco extender el dedo por completo, pero la limitación funcional suele ser mínima. Es un buen momento para iniciar un seguimiento cercano.
Grado 2: Afectación moderada
La contractura se encuentra entre 45° y 90°. La dificultad para estirar el dedo ya es evidente y empieza a notarse en gestos cotidianos, como apoyar la mano plana o calzarse un guante.
Grado 3: Afectación avanzada
El déficit de extensión oscila entre 90° y 135°. La función de la mano está claramente comprometida: cuesta agarrar objetos, lavarse la cara o meter la mano en un bolsillo estrecho.
Grado 4: Afectación severa
La flexión total supera los 135°. El dedo queda muy retraído hacia la palma, con una deformidad importante y una funcionalidad muy limitada, que suele requerir intervenciones quirúrgicas más complejas.
Como puedes ver, la progresión entre grados es gradual, y puede tardar años en avanzar de un estadio a otro. No obstante, la velocidad de progresión varía mucho de una persona a otra, por lo que el seguimiento periódico es clave.

¿Cómo se mide el grado de afectación en consulta?
El diagnóstico de la enfermedad de Dupuytren es fundamentalmente clínico; no suele requerir pruebas de imagen. Durante la exploración, el especialista:
- Revisa la palma de la mano en busca de nódulos, cordones fibrosos o retracción de la piel.
- Realiza el conocido «test de la mesa»: te pide que apoyes la mano completamente plana sobre una superficie. Si no puedes hacerlo, es un signo claro de contractura.
- Mide con un goniómetro el ángulo de flexión de cada articulación afectada para determinar el grado exacto según la clasificación de Tubiana.
Esta misma metodología de valoración funcional es la que documentan distintos estudios clínicos que analizan la afectación de la enfermedad por grados en más de un centenar de pacientes.
Tratamiento según el grado de la enfermedad de Dupuytren
El abordaje terapéutico cambia mucho en función del estadio en el que te encuentres.
Grados iniciales (0 y 1): actitud conservadora y seguimiento
En las fases más tempranas, cuando aún no hay contractura relevante, lo habitual es:
- Mantener un seguimiento periódico con el especialista para vigilar la evolución.
- Realizar estiramientos suaves y ejercicios de movilidad de los dedos.
- Evitar posturas o presiones mantenidas sobre la palma de la mano.
- Valorar terapia manual para mantener la elasticidad de la piel y el tejido subyacente.
Grados moderados y avanzados (2, 3 y 4): tratamiento invasivo
Cuando la contractura ya limita la extensión del dedo o interfiere con las actividades diarias, el tratamiento de elección suele incluir:
- Inyección de colagenasa (colagenasa de Clostridium histolyticum), que digiere de forma selectiva el cordón fibroso. Un estudio describe esta opción como una alternativa no quirúrgica eficaz en pacientes con grados II y III de la clasificación de Tubiana.
- Fasciotomía percutánea con aguja, un procedimiento mínimamente invasivo para liberar el cordón.
- Fasciectomía selectiva (cirugía abierta), reservada habitualmente para los grados más avanzados o con recidiva de la enfermedad, donde está documentado que algunos pacientes en estadio 3 recuperaron la funcionalidad del dedo tras la intervención.
En cualquiera de estas opciones, la fisioterapia posterior es determinante para consolidar el resultado y evitar recaídas.
Fisioterapia en cada grado de Dupuytren
Aunque la fisioterapia no puede revertir el cordón fibroso ya formado, sí cumple un papel muy importante en todas las fases de la enfermedad:
- En grados iniciales: Ayuda a mantener la movilidad articular, la elasticidad de la piel palmar y a retrasar la progresión mediante estiramientos guiados y educación postural.
- Antes de una intervención: Prepara el tejido y mejora el rango de movimiento disponible.
- Después de colagenasa, fasciotomía o cirugía: Es imprescindible para recuperar la extensión completa del dedo, reducir la rigidez cicatricial y evitar que el cordón se vuelva a retraer.
En nuestras sesiones de terapia manual a domicilio trabajamos precisamente sobre este tipo de tejido: movilizaciones específicas, estiramientos analíticos de la fascia y técnicas para mejorar la calidad de la cicatriz y la elasticidad cutánea, siempre adaptadas al grado y al momento del tratamiento en el que se encuentre cada paciente.
Rehabilitación después de la cirugía de Dupuytren
Si te han operado o te han infiltrado colagenasa, la fase de recuperación es tan importante como el propio procedimiento. El objetivo de la fisioterapia postquirúrgica en estos casos es:
- Controlar la inflamación y el dolor en los primeros días tras la intervención.
- Recuperar de forma progresiva la extensión completa del dedo mediante movilizaciones y estiramientos.
- Trabajar la cicatriz para evitar adherencias que limiten el deslizamiento de los tendones.
- Reeducar la fuerza de agarre y la funcionalidad de la mano para las tareas del día a día.
Muchos pacientes llegan a esta fase con movilidad reducida y cierto temor a mover la mano operada. Por eso, en Telefisio realizamos esta rehabilitación directamente en tu domicilio en Sevilla, con un plan de recuperación de lesiones totalmente personalizado y sin que tengas que desplazarte durante el postoperatorio.
Preguntas frecuentes sobre los grados de la enfermedad de Dupuytren
¿En qué grado de Dupuytren hay que operarse?
No hay un grado exacto que obligue a la cirugía en todos los casos, pero la mayoría de especialistas la plantean cuando la contractura supera los 30°-45° en la articulación metacarpofalángica o interfalángica y empieza a interferir con las actividades cotidianas, es decir, a partir del grado 2.
¿La enfermedad de Dupuytren empeora siempre con el tiempo?
Tiende a progresar, pero la velocidad es muy variable. Algunas personas se mantienen en grado 1 durante años, mientras que otras avanzan con mayor rapidez. Por eso el seguimiento periódico es tan importante.
¿Se puede frenar la progresión con fisioterapia?
La fisioterapia no elimina el cordón fibroso, pero ayuda a mantener la movilidad, retrasar la pérdida de función y preparar o complementar cualquier tratamiento invasivo que se necesite más adelante.
¿Cuánto dura la recuperación tras la cirugía de Dupuytren?
Depende del grado previo y de la técnica empleada, pero suele oscilar entre 6 y 12 semanas de rehabilitación activa para recuperar la extensión completa y la fuerza de la mano.
Empieza hoy a cuidar la movilidad de tu mano
Conocer en qué grado de la enfermedad de Dupuytren te encuentras es el primer paso para tomar la decisión correcta: seguir observando, iniciar fisioterapia preventiva o valorar un tratamiento más específico junto a tu especialista de mano.
Si ya te han diagnosticado esta patología, te han intervenido recientemente o simplemente quieres una valoración inicial sin moverte de casa, en Telefisio llevamos la fisioterapia a domicilio en Sevilla hasta tu salón, con todo el material necesario para trabajar la movilidad de tu mano en condiciones profesionales.
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